Abdelkarim García Cazorla/Identidad Andaluza
Alcaudete de La Palma, es un pueblo como otro cualquiera. Basta con preguntar a cualquiera de sus mil quinientos vecinos, la gente de los pueblos cercanos y los que conozcan estas tierras de La Mancha. Aparte del queso de oveja curado que le ha dado algo de fama, la vida aquí era normal y ramplona, hasta el día que tuvieron que repetirse las elecciones municipales, pues así lo ordenaba una sentencia del Tribunal Supremo.
Ayer, Jueves Santo procesionaba de madrugada El Cristo de La Luz y a la ocho de la mañana, en el Ayuntamiento ya estaban preparadas las dos urnas. El Presidente de la mesa y los apoderados tomaban café en la cantina de Teodoro, situada a escasos metros de allí. Comentábamos el fastidio que nos producía tener que desaprovechar un día tan bueno, pero poco despues todos estábamos sentados alrededor de las urnas a la espera de los votantes.
Cuando la díez campanadas del reloj de la Iglesia repicaron y sus ecos se perdieron entre las calles desiertas del pueblo , empezamos a preguntarnos si iría alguien a votar. Poncio, el aguacil montaba guardia en la puerta, le oímos gritar nervioso:¡ Ya vienen los candidatos! El Alcalde, nada más entrar se dio cuenta que las urnas estaban vacias, fue junto a los otros hasta las cabinas descorrieron las cortinas y cogieron los sobres, como si no supieramos a quien iban a votar.
Pasaban las horas tediosas y a la dos del mediodía, no eran más de treinta los votantes de entre un censo de más de mil doscientas personas . El alguacil nos trajo unos bocadillos y apareció acompañado de Jacinto, El Aguardientes, borracho y con ganas de cachondeo, como era su costumbre. Preguntó si podía votar por Batman, alguien le preguntó si se referia a Obama y añadío que no era posible. – ¡ Que os den morcilla ! Dijo antes de salir y llevarse consigo una nube agria de vapor etilico que impregnaba toda la estancia.
A las ocho de la tarde hicieron el recuento; treinta y tres votos, un desastre. El periodista que apareció a última hora por allí, llamó a la redacción y a la mañana siguiente en Alcaudete, las calles estaban repletas de cámaras de televisión, de reporteros con microfonos en la mano a la espera de una entrevista y unidades moviles de todas las cadenas del país y algunas del extranjero. En los telediarios del mediodía no hablaban de otra cosa: “ Alcaudete una lección política “, “ Alcaudete un aviso para los navegantes “. “ Alcaudete el comienzo del fin”…. Decían en los espacios informativos y las noticias de medio mundo.
En las tertulias hablaban de lo sucedido y un catedratico mencionó el Síndrome de Alcaudete, que consistía en la perplejidad de la democracia ante una abstención tan rotunda o la victoria de la indiferencia. Otros analistas lo atribuían al cansacio de los ciudadanos ante la corrupción. Y todos coincidían en mostrar su preocupación por una democracia maltrecha y herida despues de las votaciones de ayer,
La historia tenía otro origen, hace ahora algo más de dos años, en las pasada elecciones, una vez terminado el recuento. El alguacil tenía que llevar las papeletas y los resultados hasta la cabecera del municipio, Navajalon de los Infantes, pero las cajas se cayeron del coche, al parecer Poncio no cerró bien el maletero, nada extraño en él. Las papeletas estuvieron varios días volando por los campos y hubo que repetir las votaciones, pero a nosotros nos molestó, ellos tenían los resultado, no tenían motivos para desconfiar.
Venancio, que seguía siendo el alcalde con sólo 19 votos y viejo zorro en esto de la política supo sacar provecho, hoy mismo dijo en el Telediaro de las tres que se construiría un hotel para que los estudiantes del mundo entero, pudieran estudiar este fenómeno y que la Junta ya habia prometido una ayuda. El hotel se llamaría el Sindrome de Alcaudete y además se comprometío a colocar a los parados, aunque no hubieran votado.



Comentarios
No hay comentarios para “EL SÍNDROME DE ALCAUDETE”