EditorialP36
05-02-2010.
Desde el fraudulento acceso de Griñan a la presidencia del gobierno autonómico, el más espeso de los silencios ha cubierto la esfera política andaluza. El presidente no habla sino de su liderazgo interno dentro del PSOE-A. Y los consejeros ni de eso hablan, temerosos de caer en una futura remodelación. Mientras, Andalucía, una de las comunidades lideres en la locura del ladrillo, continua encabezando indicadores tan poco positivos como el del desempleo. Más de un millón de andaluces y andaluzas están en paro.
Estamos ocho puntos (26%) por encima de la media estatal (18%) en porcentaje de paro. Volvemos pues a niveles de desempleo anteriores pero habiendo destruido una parte importante de nuestro capital natural (medio ambiente) y sin el débil tejido productivo anterior. Aún asi siguen promoviendo la especulación inmobiliaria como única salida : casos como el del ilegal polígono de las Aletas en Puerto Real, el parque temático en Cazorla, el proyecto urbanístico del Palmar en Vejer, la urbanización de lujo de los petrodólares Saudí de Valadez en Estepona , y otros ,siguen alimentando la misma quimera que nos ha conducido a la situación actual De todos estos proyectos el gobierno de Griñan es cómplice , cuando no promotor..
El ejecutivo andaluz calla cuando se anuncia la ampliación de la edad de jubilación o los años de cotización necesarios para el cálculo de la pensión. El autogiro neoliberal de ZP no suscita el más mínimo comentario de nuestros socialdemócratas del sur. Mientras el gobierno central marcha “como pollos sin cabeza” de un sitio a otro (ora liberal, ora socialista; ora ecologista , ora desarrollista; ora pacifista, otra militarista; ora centralista, ora federalista) en un intento enloquecido y suicida de encontrar una lugar electoral cómodo. El gobierno andaluz padece autismo político y su presidente solo aciert a balbucear sus problemas internos dentro del partido. El gobierno español da la sensación que ha enloquecido pero el gobierno andaluz parece haber muerto.
Este agotamiento político del PSOE andaluz es lo que hace parecer como viable la alternativa del PP, no tanto por méritos propios como por demerito del gobierno. La alternativa del PP para Andalucía no es tal, es sólo más de lo peor de lo mismo. No hay más que analizar a su líder Javier Arenas. En las últimas semanas el discurso político de Arenas se ha centrado en dos temas: la promoción de “la cadena perpetua” y el apoyo a los cementerios nucleares. Dos grandes objetivos para Andalucía. Prisión y cementerio, sin lugar a dudas un “ilusionante proyecto de vida en común”. Este es el panorama, las ciudadanas y ciudadanos andaluces tiene ante sí un difícil reto para el futuro inmediato: cambiar sin retroceder.


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