Empresarios agrícolas de la Axarquía han empezado a invertir en plantaciones de subtropicales en Marruecos, animados por la abundante oferta de tierra y disponibilidad de agua.
Las dos primeras fincas de aguacates y mangos se sitúan en las proximidades de Larache. Estas explotaciones se suman a otras de fresas y viveros también gestionadas por empresarios malagueños que se asentaron en la zona hace prácticamente dos décadas.
La primera parcela de subtropicales, con una superficie aproximada a las 100 hectáreas, fue adquirida hace dos años y ahora se está plantando con aguacates y mangos. Se trata de unas tierras arrendadas por una sociedad fundada por dos de los empresarios más potentes del sector del aguacate y del tomate de la Axarquía, que se han asociado en este proyecto con un empresario valenciano especializado en cítricos y un marroquí.
La segunda explotación la está poniendo en marcha Miguel Abad, el único empresario de la Axarquía que se ha mostrado dispuesto a reconocer públicamente sus intereses agrícolas en Marruecos. Su proyecto, impulsado en alianza con un socio hispanomarroquí, una vez que esté totalmente desarrollado, también tendrá una superficie próxima a las 100 hectáreas que se están poblando de mangos y aguacates, además de otras variedades de frutas tropicales, como litchis o papayas, entre otras especies exóticas que se empiezan ya a demandar en Europa.
El sector subtropical en este momento en Marruecos apenas alcanza aún las 1.500 hectáreas, es decir, se encuentra en su primera etapa de desarrollo.
Miguel Abad es un veterano en Marruecos. Llegó al país en 1989 para cultivar fresas, otro segmento de actividad en el que también han entrado con fuerza los inversores españoles. Entonces apenas si habría en el reino 60 hectáreas de cultivos, así que prácticamente fuimos mi socio entonces y yo quienes desarrollamos el sector, que actualmente ocupa 8.000 hectáreas.
Con anterioridad había cultivado fresas en Málaga y después se desplazó hasta Huelva, una provincia que, gracias a su orografía plana y con más horas de luz natural, permite conseguir las cosechas más tempranas. Sin embargo, en 1988 perdió parte de la cosecha onubense por dificultades para hallar mano de obra disponible. Entonces fue cuando se planteó buscar otras tierras.
¿Por qué Marruecos? Porque hay tierra y hay agua. Aquí [en Málaga] los recursos son limitados y la superficie agrícola en la Axarquía es tan cara por las expectativas inmobiliarias que empieza a no ser rentable.
A mediados de los 90 abandonó el negocio de las fresas para entrar en los subtropicales. En la actualidad cuenta con dos viveros en Kenitra y Larache. En esta última provincia es donde se ubica también la finca que arrendó hace un año para cultivar tropicales.
La producción actual de los viveros de Miguel Abad en Marruecos supera las 100.000 plantas, a las que se suman las 150.000 que en la actualidad está a punto de plantar. La producción se destina en su totalidad al mercado interno marroquí.
En la Axarquía, al frente de la empresa Velavo, la familia Abad cuenta con unas 250.000 plantas entre subtropicales y ornamentales, de las que el 75 por ciento se comercializan en España y el resto se exportan a Portugal, Italia y Túnez. Además, el grupo cosecha anualmente 1,5 millones de kilos de aguacates, mangos y otros tropicales, un 60 por ciento con sello biológico, que se venden en su totalidad en el mercado europeo.
Junto a estos grupos empresariales malagueños que operan en el segmento de los tropicales, viveros y fresas, también se encuentran ya en Marruecos inversores de Almería y Huelva que han entrado en el segmento hortofrutícola y fresero, además de cordobeses, jiennenses y sevillanos interesados en olivar.
Además, la subasta de suelo en arriendo que cierra el próximo 12 de octubre el reino marroquí ha empezado también a llamar la atención de empresas de Andalucía. Gustavo de la Peña, técnico de la oficina de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda) en Casablanca afirma que se trata de empresas de todas las dimensiones interesadas tanto en el potencial hortofrutícola como en el olivar. Marruecos tiene en la actualidad 600.000 hectáreas de olivos, que prácticamente equivalen al 50 por ciento de la superficie olivarera andaluza. Además, el Gobierno marroquí considera estratégico este sector y está especialmente interesado en el know how y tecnología andaluza para desarrollar esta actividad.


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